Guantes y Cirugía: una historia de amor.

jueves, 16 de agosto de 2018


Hace unos días, estaba en mi despacho preparando un caso de una rinoplastia compleja y entró el más pequeño de mis hijos de tan solo 3 años. En mi ordenador había funcionando un video de una de mis cirugías. La verdad, no me di ni cuenta de que el video seguía mostrándose y antes de percatarme de ello se quedó mirando a la pantalla y preguntó: "Papá, ¿te pones guantes, para no mancharte de sangre?" Realmente, es muy lógico pensar así si no se tiene conciencia de lo que es la asepsia, antisepsia, o la infección… Me hizo tanta gracia que me puse a recordar en la anécdota real de la introducción de los guantes en cirugía.


La idea de utilizar guantes para operar surgió a finales del siglo XIX en el hospital John Hopkins de Baltimore. Hasta esa fecha, simplemente, los cirujanos se esterilizaban las manos con soluciones desinfectantes muy corrosivas que, a menudo, generaban alteraciones dermatológicas importantes.

La introducción de los guantes para las prácticas quirúrgicas fue idea del prestigioso cirujano Halsted, para proteger las manos de la entonces su novia: Caroline Hampton. Caroline era enfermera de quirófano y acusaba en sus manos de forma grave los estragos de las soluciones desinfectantes. Por esta razón, Halsted encargó a la Goodyear-Rubber-Company un par de guantes de goma esterilizables para cada procedimiento y los problemas dermatológicos de Caroline desaparecieron por completo. El resto de la historia es fácilmente deducible. Los guantes de goma conquistaron los quirófanos de todo el mundo y supusieron un gran avance en la prevención de la infección quirúrgica.

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